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Velvet Shoes

Let us walk in the white snow
In a soundless space;
With footsteps quiet snd slow,
At a tranquil pace,
Under veils of white lace.

I shall go shod in silk,
And you in wool,
White as white cow's milk,
More beautiful
Than the breast of a gull.

We shall walk through the still town
In a windless peace;
We shall step upon white down,
Upon silver fleece,
Upon softer than these.

We shall walk in velvet shoes:
Wherever we go
Silence will fall like dews
On white silence below.
We shall walk in the snow. 
Elinor Wylie.

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Soneto XLIII

What lips my lips have kissed, and where, and why, I have forgotten, and what arms have lain Under my head till morning; but the rain Is full of ghosts tonight, that tap and sigh Upon the glass and listen for reply, And in my heart there stirs a quiet pain For unremembered lads that not again Will turn to me at midnight with a cry. Thus in the winter stands the lonely tree, Nor knows what birds have vanished one by one, Yet knows its boughs more silent than before: I cannot say what loves have come and gone, I only know that summer sang in me A little while, that in me sings no more.
Edna St. Vincent Millay.

Paseo

La ciudad ha cambiado, mis pies aún reconocen ciertos andares. Camino con gentileza para no pisar los recuerdos que son como tierna hierba que crece en los camellones y las esquinas.
El restaurante donde fui infiel, la esquina donde los amigos esperaban, la banqueta rota que me hizo caer. Los besos torpes de juventud en el anden del metro. Y el eco de un auto con la brisa de aquella tarde en que se rompió mi corazón.

Camino

Cruzar la ciudad de norte a sur, de sur a oriente y de oriente a norte  fue también un retorno a la adolescencia: la plaza donde mis primeros húmedos besos se dieron cita, el andén del metro donde leí mi primera carta de amor, las calles en las que por primera vez salía sola y donde tuve la impresión de que el mundo era nuevo y estaba hecho para mis pasos...
Me dio nostalgia porque el mundo ya no me parece nuevo, a veces, tampoco bueno... pero sigo creyendo que está hecho para mis pasos.

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En el trayecto llamó mi atención una ventana, de ella colgaba un comedero para colibríes, alcancé a ver a la mujer que ahí habitaba, sentada frente a un escritorio... algo de ella habitaba en mí y viceversa.