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tía abuela


Anoché murió mi tía abuela. Mientras acomodaba la cama pensé en todas las abuelas que le precedieron, dulces o rigurosas ancianas que vivieron todos los años de su cuerpo con el esplendor de las flores que brotan lo mismo que se marchitan. Hemos venido al mundo como un pacto con la eternidad.

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Acepto la muerte con la dureza de un diamante. Mientras viva se labrarán en mí incontables aristas y a través de todas ellas se proyectará un color diferente.

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Vivan, hagan lo que se les de su chingada gana. No se queden sin hacerlo todo, sin sentirlo todo, sin decirlo todo. Lo mismo vuela la mariposa que la mosca.

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Soneto XLIII

What lips my lips have kissed, and where, and why, I have forgotten, and what arms have lain Under my head till morning; but the rain Is full of ghosts tonight, that tap and sigh Upon the glass and listen for reply, And in my heart there stirs a quiet pain For unremembered lads that not again Will turn to me at midnight with a cry. Thus in the winter stands the lonely tree, Nor knows what birds have vanished one by one, Yet knows its boughs more silent than before: I cannot say what loves have come and gone, I only know that summer sang in me A little while, that in me sings no more.
Edna St. Vincent Millay.

Paseo

La ciudad ha cambiado, mis pies aún reconocen ciertos andares. Camino con gentileza para no pisar los recuerdos que son como tierna hierba que crece en los camellones y las esquinas.
El restaurante donde fui infiel, la esquina donde los amigos esperaban, la banqueta rota que me hizo caer. Los besos torpes de juventud en el anden del metro. Y el eco de un auto con la brisa de aquella tarde en que se rompió mi corazón.

Camino

Cruzar la ciudad de norte a sur, de sur a oriente y de oriente a norte  fue también un retorno a la adolescencia: la plaza donde mis primeros húmedos besos se dieron cita, el andén del metro donde leí mi primera carta de amor, las calles en las que por primera vez salía sola y donde tuve la impresión de que el mundo era nuevo y estaba hecho para mis pasos...
Me dio nostalgia porque el mundo ya no me parece nuevo, a veces, tampoco bueno... pero sigo creyendo que está hecho para mis pasos.

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En el trayecto llamó mi atención una ventana, de ella colgaba un comedero para colibríes, alcancé a ver a la mujer que ahí habitaba, sentada frente a un escritorio... algo de ella habitaba en mí y viceversa.