21 octubre, 2014

Elegir



Un niñito que pende de mi dedo meñique y cierta oscuridad de origen me acechan, los recuerdos más tristes se agolpan, y entonces miro por la ventana, pájaros de pecho rojo se columpian afuera, la luz que gobierna la casa es un amuleto contra la tristeza.
Hace muchos años implore vivir, solamente vivir, ser común, un animal al que se le da el pan y el día, deje toda pretensión de gloria en prenda, pude vivir en no sé cuál infierno, pero elegí la paz que cada noche se extiende en mi pecho, la mirada clara, el silencio.