07 noviembre, 2014

Babel

Hay un terror de voces,
opiniones disimiles, huecas,
que van llenándome la cabeza
de amargura.
Si tan solo con oír se pudiera hacer justicia,
escucharía todos los llantos.
Pero solo se puede estremecerse,
morir un poco,
quedarse un ovillo e implorar
que, por favor, ya todo cese.