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Camino


Cruzar la ciudad de norte a sur, de sur a oriente y de oriente a norte  fue también un retorno a la adolescencia: la plaza donde mis primeros húmedos besos se dieron cita, el andén del metro donde leí mi primera carta de amor, las calles en las que por primera vez salía sola y donde tuve la impresión de que el mundo era nuevo y estaba hecho para mis pasos...
Me dio nostalgia porque el mundo ya no me parece nuevo, a veces, tampoco bueno... pero sigo creyendo que está hecho para mis pasos.

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En el trayecto llamó mi atención una ventana, de ella colgaba un comedero para colibríes, alcancé a ver a la mujer que ahí habitaba, sentada frente a un escritorio... algo de ella habitaba en mí y viceversa.






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Incertidumbre

La siento sobre mis hombros, en el dibujo de mis huellas al andar. Voy como una ciega, confiando en algo que dudo se me revele, sin embargo, sigo caminando, viviendo cada día, gozando cada pequeña cosa como un infante...
¿Es esto la vida? Andar sin saber, sin propósitos claros, sin límites... hasta llegar a la muerte, donde la máxima incertidumbre nos aguarda.

tía abuela

Anoché murió mi tía abuela. Mientras acomodaba la cama pensé en todas las abuelas que le precedieron, dulces o rigurosas ancianas que vivieron todos los años de su cuerpo con el esplendor de las flores que brotan lo mismo que se marchitan. Hemos venido al mundo como un pacto con la eternidad.

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Acepto la muerte con la dureza de un diamante. Mientras viva se labrarán en mí incontables aristas y a través de todas ellas se proyectará un color diferente.

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Vivan, hagan lo que se les de su chingada gana. No se queden sin hacerlo todo, sin sentirlo todo, sin decirlo todo. Lo mismo vuela la mariposa que la mosca.

Elegir

Un niñito que pende de mi dedo meñique y cierta oscuridad de origen me acechan, los recuerdos más tristes se agolpan, y entonces miro por la ventana, pájaros de pecho rojo se columpian afuera, la luz que gobierna la casa es un amuleto contra la tristeza.
Hace muchos años implore vivir, solamente vivir, ser común, un animal al que se le da el pan y el día, deje toda pretensión de gloria en prenda, pude vivir en no sé cuál infierno, pero elegí la paz que cada noche se extiende en mi pecho, la mirada clara, el silencio.