20 marzo, 2016

Paseo




La ciudad ha cambiado, mis pies aún reconocen ciertos andares. Camino con gentileza para no pisar los recuerdos que son como tierna hierba que crece en los camellones y las esquinas.
El restaurante donde fui infiel, la esquina donde los amigos esperaban, la banqueta rota que me hizo caer. Los besos torpes de juventud en el anden del metro. Y el eco de un auto con la brisa de aquella tarde en que se rompió mi corazón.