Ir al contenido principal

Sobre mí





Desde pequeña me gustan las palabras. Mamá me leía cuentos por la noche, pero se quedaba dormida en la mejor parte, eso me hizo aprender a leer a los cuatro años. Papá tenía un diccionario rojo, la primer palabra que me sorprendió fue onomatopeya. Siempre he querido integrarla en una conversación (de manera casual, por supuesto). 





Me gusta andar en bicicleta, prefiero a los perros como mascotas y tengo muchas plantas; los gorriones, las tórtolas y los colibríes vienen a comer a mi ventana.  Me gustan todos los colores. Tomo café. Soy madre y soy poeta.







Entradas populares de este blog

tía abuela

Anoché murió mi tía abuela. Mientras acomodaba la cama pensé en todas las abuelas que le precedieron, dulces o rigurosas ancianas que vivieron todos los años de su cuerpo con el esplendor de las flores que brotan lo mismo que se marchitan. Hemos venido al mundo como un pacto con la eternidad.

---
Acepto la muerte con la dureza de un diamante. Mientras viva se labrarán en mí incontables aristas y a través de todas ellas se proyectará un color diferente.

---
Vivan, hagan lo que se les de su chingada gana. No se queden sin hacerlo todo, sin sentirlo todo, sin decirlo todo. Lo mismo vuela la mariposa que la mosca.

Incertidumbre

La siento sobre mis hombros, en el dibujo de mis huellas al andar. Voy como una ciega, confiando en algo que dudo se me revele, sin embargo, sigo caminando, viviendo cada día, gozando cada pequeña cosa como un infante...
¿Es esto la vida? Andar sin saber, sin propósitos claros, sin límites... hasta llegar a la muerte, donde la máxima incertidumbre nos aguarda.

Elegir

Un niñito que pende de mi dedo meñique y cierta oscuridad de origen me acechan, los recuerdos más tristes se agolpan, y entonces miro por la ventana, pájaros de pecho rojo se columpian afuera, la luz que gobierna la casa es un amuleto contra la tristeza.
Hace muchos años implore vivir, solamente vivir, ser común, un animal al que se le da el pan y el día, deje toda pretensión de gloria en prenda, pude vivir en no sé cuál infierno, pero elegí la paz que cada noche se extiende en mi pecho, la mirada clara, el silencio.